martes, 27 de octubre de 2015

Sínodo de humo y viento

A falta de declaraciones papales magisteriales, el Sínodo ha terminado en una increible humareda donde unos ven gris, otros negro, un tercero blanco... y todos salen atufados.

Bien, más confusión, más palabrería, más de lo mismo.
La crisis de la Iglesia, el cisma silencioso sigue su curso. Todos piensan que llevan razón, aunque digan lo opuesto diametralmente. Todos llevan razón, porque nadie ha dado razones. Deseos, ponderaciones corteses, dudas... humo.

Recemos. Es inmensamente triste que dos años de trajín y zozobra terminen en lanzar piedras a diestro y siniestro. (Bueno, sólo a un lado. Al lado de los que defienen la doctrina, clara y sin ambigüedades)

Recemos, en serio. No se nos adviene nada bueno.

P.S. Al final, era el mejor escenario posible. Papeles mojados, llenos de palabras huecas que cada uno acogera como quiera y convenga. Más modernismo.

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