Vivimos ajenos al morir y, sin embargo, morimos cada día un poco, con lo que ayer fue y dejó de ser, con lo que ya no tenemos entre las manos, con lo que hemos sido y vamos arrastrando. Cuando uno se encuentra con la muerte de frente, sin apartar la mirada, lo que descubre en un inmenso vacío de la persona amada, del amigo o del familiar. Un vacío pleno, porque durante los primeros días del duelo, todo te recuerda la ausencia, todo es tener presente que no está ya más, y más ya no estará como nosotros lo tuvimos. Eso, precisamente esa ausencia presente, es lo paradójico de la muerte. Dicen los modernos que alguien no termina de morir del todo mientras se le recuerde ( Coco , preciosa película que acusa de asesinos a quien sufra alzheimer) y, aunque tenga cierta verdad encerrada en su mentira, no rebaja la expectativa que late en nuestro dolor: que no es posible, que no ha sido un sueño, que aunque se fueron están, porque son, y porque nunca dejarán de ser. Porque participan del...
Casi tres años, día por día, he permanecido mudo. Tres años que, en mi cotidiano vivir, han supuesto una mudanza y una remuéveda grande de vida, a la que aún no me he hecho. El que no está hecho a bragas, las costuras le hacen llagas . Pero estos tres años no han hecho vieja la entrada precedente... más aún: se confirman punto por punto que vivimos tiempos recios y, lo peor de todo, tiempos vacuos. Otro sínodo, otros papeles, otros rollos que sólo tienden a complacer al que redacta. Lo bueno de estos tiempos digitales es que no hay que comprarse otro documento pontificio: ¡lástima de bosques amazónicos! ¿Ha de ser la Iglesia plaza de mercado donde cualquiera pueda venir a vender su mercancía? ¿No hemos buscado en la Iglesia -quienes hemos buscado, o reconocido que no hay más que buscar- la estabilidad de la roca? ¿a qué estos vaivenes de navecilla que zozobra, como si no hubiera timonel, como si durmiera el capitán, como si no recordáramos el puerto? Este blog es muy personal, n...
Víspera de Corpus y huelo los tomillos, los cantuesos, hinojos y romeros serrín y sal teñidos devotos que perfuman mi memoria. Víspera de Corpus y veo mi calle de niño donde tremolan gallardetes de colores eucarísticos: rojo sangre, blanco pan, oro viejo la fe de siempre. Víspera de Corpus y pienso qué dificil es hoy entender la sustancia de una fiesta donde se hace Palabra el Pan de veras y se come, y se mastica, y sacia; qué dificil es hoy anunciar la Presencia del relato en la historia, pero sin teatro porque es ahora, ocurre aquí, como entonces, sobre ara; qué dificil es hoy cantar a boca llena (tamtum, pange) cuando nada nos entra en la boca del alma, hastiados, acedos, apóstatas. qué bello es el Corpus, y qué dificil. Vísperas de Corpus y al menos aun queda una salva que truene, un exorno, un arco y un altar por erigir en gloria del Sacramento: servir a Cristo en el sacramental del pobre, Corpus de caridad, vivo y verdadero.
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