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Un Corazón que arde y abraza (V)

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No, no es una errata (y cometo muchas) Es que el Corazón de Jesús tiene esas cosas. Porque quien se acerca, no pasa de largo. No puedes mirar a los ojos de Cristo e ignorarle. Si ocurre, es que no le habrás mirado. Déjate abrazar. Déjate abrasar. El quiere meterte muy dentro de su llaga, le has costado mucho, eres su conquista . A precio de sangre. Déjate conquistar por Él. Déjate abrasar en Él.

Un Corazón que arde y abrasa (IV)

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...Contemplando las llagas de Jesús, nuestra mirada se dirige a su Corazón sacratísimo, en el que se manifiesta en sumo grado el amor de Dios. El Sagrado Corazón es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza del que brotan sangre y agua (cf. Jn 19, 34), "símbolo de los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos al Corazón del Salvador, beban con alegría de la fuente perenne de la salvación" ( Misal Romano, Prefacio de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús ). Especialmente vosotros, queridos enfermos, sentid la cercanía de este Corazón lleno de amor y bebed con fe y alegría de esta fuente, rezando: "Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, escúchame. En tus llagas, escóndeme" ( Oración de san Ignacio de Loyola ). Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada 2010 del enfermo, nº 4.

Un Corazón que arde y abrasa (III)

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El primer viernes es una cita de amor. No se compara con el precepto dominical, ni mucho menos. Celebrar el día del Señor es un mínimo, como una línea roja que traspasarla delata la total indiferencia hacia el Creador, el Salvador, el Auxilio de nuestras vidas cotidianas. El primer viernes no exige.... ¡obliga dulcemente! Porque el amor es mucho más fuerte, más que la muerte, de la que nadie se escapa. Los primeros viernes son el catorcedefebrero mensual de los achicharrados por el amor de Cristo. Hoy es primer viernes, y Jesús espera nuestro amor para colmarnos de su misericordia. ¡Qué buen negocio! Por las escorias de nuestro corazón -a todo eso puede llegar nuestro ampuloso amor-, Dios nos colma del amor de su Corazón, del océano de su misericordia. Él te espera, Jesús te espea. Confiesa, comulga, ama y repara. Con delicadeza de enamorado. Con osadía de niño. Con fervor de reo indultado.

Rey

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Como cada mes de noviembre, en el coche meto el disco del Requiem de Mozart, y me absimo en el torrente de sensaciones, tanto, que a vece me paso el destino, o confundo la ruta, y termino en otro pueblo que no es el mio. Pero la culpa la tiene Mozart, ni yo ni mi olvidadiza testa nos hacemos responsables. Este año estoy especialmente sensible con esta estrofa del Dies Irae , el octavo terceto, que dice así: Rex treméndae majestatis,  qui salvándos sálvas gratis,  sálva me fons pietatis. Que traducido en castellano corrientito viene a decir: Rey de tremenda majestad que a los que se han de salvar, salvas gratis, sálvame, fuente de piedad. (traducción del internete) Justo después de recrear el momento del juicio universal con toda su ceremonia (trompeta, muertos, libro y Juez) y de verse sin asidero ninguno, el alma, que desde el primer compás de la secuencia se sabe ante el único momento de verdadera trascendencia para el hombre, se vuelve hacia Jesuc...

Un Corazón que arde y abrasa (II)

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"¡El corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo repara! Es decir, el corazón del joven es del Corazón de Cristo" ( Mons. Munilla en CNPJ2012 ) Es una buena cita para una meditación de primer viernes, ocupado este mes por la Conmemoración de los Fieles difuntos. De las heridas que tiene el corazón de todo hombre, sólo otra herida, mayor y más honda puede ser medicina y salud. Es herida es la del amor de Dios, que se duele de nuestra frialdad, de nuestro pasotismo, de las veces que vivimos ajenos a las palpitaciones, los impulsos de su amor. Si Dios no fuera amor, no hablaríamos de que tiene corazón, y corazón vivo, que siente y padece (com-padece) con los que él ha creado, redimido y quiere salvar. Una predicación kerigmática del Corazón de Cristo puede ser un camino de conversión y revitalización, digo.

Quiero habla de un amor apasionado...

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Fuente de la Nueva Evangelización

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Puede ser que estemos viviendo la fe como en el Antiguo Testamento: suplidas las viejas instituciones por las nuevas, pero con el mismo espíritu: una vez a la semana vamos al Templo, una vez al año nos confesamos -bueno, tampoco es para tanto-, queremos guardar los mandamientos, e incluso los guardamos a rajatabla; cumplimos con nuestros deberes... cumplimos, en fin, cumplimos. Pero no completamos. La nueva ley no vino a suplir nada, sino a completar, a llevar a la cima, a empujar hasta la meta, a coronar la obra empezada. Y la cima es la vida eterna, viviéndola con Cristo, hechos hijos en el Hijo, salvados en esperanza, salvados ya, pero aún en camino hacia la gloria. El Corazón de Jesús debe ser el fundamento de nuestra vida cristiana. No es un plan de pastoral -buenos y eficaces en la medida en que no se les hace mucho caso-, sino una piedra angular, que debe quedar en el oculto cimiento de toda la empresa apostólica, de toda institución y congregación, de todo seminario ...

Llaga de amor viva

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Corazón de Cristo, ten piedad de nosotros Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, mas para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido por nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza del amor suyo. Porque ¿quién, estando al fuego, no se calentará siquiera un poquito? ¡Oh si allí morásemos, y qué bien nos iría!  Mtrº. Jn de Ávila. (Carta 74)

La cuestión de la fe

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Ayer celebrábamos la fiesta de la Divina Misericordia en el Domingo in Albis, el domingo pleno de gozo y alegría que culmina una octava incansable de cantar que Cristo ha resucitado (¡aleluya, aleluya!). Y como un canto de fe y verdad dábamos fe de que las llagas están vivas, acogiendo el testimonio de los apóstoles, el de Tomás que tocó y el de los demás, que creyeron viendo (y tocando ). Un testimonio de misericordia, esto es, de la bondad de Dios que deja que dudemos, y que saciemos nuestra curiosidad, y que le metamos el dedo en el costado con tal que dejemos de ser incrédulos, de quedarnos en nuestra llaga podrida -la duda nunca cura del todo- y sintamos la luminosidad y el amor que mana a borbotones de un Corazón que se ha hecho todo para nosotros. Verdadera misericordia, la gloriosa carne del resucitado transida de nuestros dedos torpes. Un testimonio de fe. Tomás creyó, sin duda, que aquel era Jesús. Y creyendo no dejó lugar a dudas posteriores: ¡Señor mío y Dios mío!, dos...

Octavario a Cristo Rey VIII

Oh Dios, restáuranos, ¡que brille tu rostro y nos salve! Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos . R.- Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa. R.- Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti; danos vida, para que invoquemos tu nombre . R.-

Octavario a Cristo Rey VII

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Está para pronunciarse la sentencia. Pilatos se burla: ecce rex vester! (Ioh XIX,14). Los pontífices responden enfurecidos: no tenemos rey, sino a César (Ioh XIX,15).      ¡Señor!, ¿dónde están tus amigos?, ¿dónde, tus súbditos? Te han dejado. Es una desbandada que dura veinte siglos... Huimos todos de la Cruz, de tu Santa Cruz.      Sangre, congoja, soledad y una insaciable hambre de almas... son el cortejo de tu realeza.   Ecce homo! (Ioh XIX,5). El corazón se estremece al contemplar la Santísima Humanidad del Señor hecha una llaga.       Y entonces le preguntarán: ¿qué heridas son esas que llevas en tus manos? Y él responderá: son las que recibí en la casa de los que me aman (Zach XIII,6).      Mira a Jesús. Cada desgarrón es un reproche; cada azote, un motivo de dolor por tus ofensas y las mías. San José María Escrivá, Viacrucis, 1ª Estación.

Octavario a Cristo Rey VI

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Entendido rectamente, el Reinado Social y Político de Jesucristo no evita la tensión existencial entre la sociedad histórica y el orden divino, entre el principio antropológico y el principio teológico, para decirlo en términos de Voegelin, porque tanto el hombre como la sociedad encuentran su orden y su verdad cuando se abren y conforman al orden y a la verdad divinos. No hay orden moral, tampoco político, sino en el sometimiento a la verdad y al bien, “porque la idea de moralidad -enseña León XIII- implica primordialmente un orden de dependencia con relación a la verdad, que es la luz del alma, y con relación a la bondad, que es el fin de la voluntad” . O, para recurrir a la brillante simbología agustiniana, el devenir histórico de la civitas homini puede discurrir por caminos diferentes del de la Civitas Dei , pero ello no significa que los hombres y los gobernantes deban dejar de considerar el orden de los fines queridos y establecidos por Dios como el verdadero orden...

Octavario a Cristo Rey V

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Es el primer mandamiento. Es lo primero que busca el Corazón de Jesús: nuestra correspondencia a su amor. Lo mismo que sucede con cualquier persona que quiera de verdad, apasionadamente, a otra: nada pretende de ella, sino que le corresponda a su amor. Si en algún sitio y de algún modo podemos corresponder al amor del Corazón de Jesús, es en la Eucaristía. Ahí está víctima por tí, alimento para tí, esperándote a tí. Tendríamos un poco de amor a Cristo, como los santos, como su Madre santísima, y desearíamos "dolor con Cristo doloroso", "vestirnos de su librea" en frases ignacianas, y esto ya cambiaría complemente nuestra vida y nuestras quejas, veríamos resplandeciente el sufrimiento que se nos aparece tan oscuro; antes perderíamos todo el mundo que una sola comunión; y nos faltaría tiempo para las restantes ocupaciones, pero jamás dejaríamos de visitarle cuanto nos fuera posible. José Luis de Urrutia, El Corazón Eucarístico de Jesús.

Octavario a Cristo Rey IV

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Beato Martín Martínez Esto es la santidad: la renuncia a los propios designios, incluso a los propios ideales de santidad, para que se realicen en nosotros los de Cristo. Jesús, en efecto, tiene actualmente sus planes sobre nosotros, y nosotros no concebimos ni siquiera remotamente su grandeza, ni lo que es un obstáculo para que puedan convertirse en realidad. Nuestros planes obstaculizan los suyos. El menor afecto desordenado que se mantenga en el corazón es un gran impedimento para nuestra consagración a Jesucristo. No es fácil, pero debemos procurar hacer todo lo posible, con la gracia del Espíritu Santo: "Veni sanctificator, omnipotens, aeterne Deus et benedic hoc sacrificium tuo sancto nomini praeparatum" [...] Consagración es ponerse totalmente a disposición de Cristo: acto serio y bien meditado. Como el cáliz ungido y consagrado por el obispo servirá sólo para el servicio del altar, tanto que el hacerlo servir para otro uso es sacrilegio; de un modo semejante la ...

Octavario a Cristo Rey III

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Yo, que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de Jesús y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento, fuerte, suave, nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor Sacramentado, para cooperar cuanto pudiese, a lo menos con oraciones, a la extensión de su culto. [...] Le ofreció hasta la última gota de mi sangre en gloria de su Corazón [...] Me dió a entendere que no se me daban a gustar las riquezas de este corazón para mí solo, sino para que por mí las gustasen otros,. Pedí a toda la santísima Trinidad  la consecución de nuestros deseos. Y pidiendo esta fiesta en especial para España, en que ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes" Tomado de Pérez, M., Me escribió en su corazón, pp. 44-45. El Padre Hoyos es un portento de gloria de nuestra nación, no por ser algo, sino por ser absolutamente nada. Su vida sacer...

Octavario a Cristo Rey II

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La primera encíclica de Juan Pablo II, "Redemptor hominis", ¿recordáis?, gira en torno a esta pregunta: ¿qué significa la salvación del hombre? Está dedicada, pues, esta encíclica, al mensaje fundamental del cristianismo; y es que Dios te salva . Y si te salva quiere decirq ue te ha puesto en una situación mejor de la que estabas. Es decir, te ha trasladado de las tinieblas a la luz, y de la muerte a la vida... Cristo ha venido a salvar a los hijos de Dios dispersos. Pues bien, la palabra salvación parece desgastada entre nosotros. Sin embargo, el Papa habla de la salvación, y lo dice con estas palabras: La redención del mundo -ese misterio tremendo del amor, en el que la creación es renovada- es en su raíz más profunda la plenitud de la justicia en un corazón humano: en el Corazón del Hijo Primogénito, para que pueda tornarse justicia de los corazones de los hombres. (RH 9) Mons. Rodriguez Plaza, homilía en el triduo de 75º aniversario del Cerro de los Ángeles. Señor, Salv...

Octavario a Cristo Rey

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(A parte del mensaje del ángel a la Virgen -donde se dice que Jesucristo heredaría el trono de David y reinaría por siempre, Lc 1, 32-33-) , es el mismo Cristo el que da testimonio de su realeza, pues ora en su último discurso al pueblo, al hablar del premio y de las penas reservadas perpetuamente a los justos y a los réprobos; ora al responder al gobernador romano que públicamente le preguntaba si era Rey; ora, finalmente, después de su resurrección, al encomendar a los apóstoles el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes, siempre y en toda ocasión oportuna se atribuyó el título de Rey, y públicamente confirmó que es Rey, y solemnemente declaró que le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Con cuales palabras, ¿qué otra cosa se significa sino la grandeza de su poder y la extensión infinita de su reino? Por tanto, no es de maravillar que san Juan le llame Príncipe de los reyes de la tierra (Ap 1, 5), y él mismo, conforme a la visión apocalíptica, lleve escri...

Cristo Rey

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En el calendario Vetus Ordo la fiesta de Cristo Rey se celebra este domingo. Desde que me enteré -cuando empecé a curiosear la liturgia antigua- me encanta celebrarla también, aunque sea en privado. El caso es que es más apetecible en este mes, aunque sólo por que todavía no hace tanto frío, y porque el ambiente misionero (¡y rosariero!) le da un tinte bien hermoso. La misión de la Iglesia, fuera de llevar a Cristo hasta el último rincón, me parece perder el tiempo. Que Cristo reine, y de verdad, es para lo que nos envía la Iglesia, a todos los bautizados: al Asía meridional en camisola o a la oficina en corbata, entre pucheros mi abuela o dando catequesis doña Encarnita. Todos misioneros, y todos para que Cristo sea Rey. ¿Os imagináis un mundo donde las grandes decisiones se realizaran ante el Sagrario? A nadie llaméis consejero... Quizá un cierto complejo nos impide reconcer que hace falta, es necesario que Cristo reine. La secularidad tiene esas cosas, manda a Cristo Rey a l...

Consagración de los jóvenes al Corazón de Jesús

Traigo aquí el texto que rezó el Papa en la Vigilia de Cuatrovientos, ante el Santísimo Sacramento, para poderlo rezar personalmente. Es un buen material para el comienzo de curso -una adoración eucarística donde nos consagremos todos al corazón de Cristo-, junto con el resumen de la JMJ que trae este blog en 50 frases. Señor Jesucristo, Hermano, Amigo y Redentor del hombre, miranos con amor a los jóvenes aquí reunidos y abre para nosotros la fuente eterna de tu misericordia que mana de tu Corazón abierto en la Cruz. Dóciles a tu llamada, hemos venido para estar contigo y adorarte. Con ardiente plegaria nos consagramos a tu Corazón para que, arraigados y edificados en ti, seamos siempre tuyos, en la vida y en la muerte. ¡Que jamás nos apartemos de ti! Otórganos un corazón semejante al tuyo, manso y humilde, para que escuchemos siempre tu voz y tus mandatos, cumplamos tu voluntad y seamos en medio del mundo alabanza de tu gloria, de modo que los hombres, contemplando n...

Un Corazón que arde y abrasa

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"He venido a traer fuego a la tierra,  ¡y cuánto quisiera que ya estuviera ardiendo! Este día santísimo está consagrado a honrar al Corazón adorable de nuestro Redentor. La Iglesia quiere que nos quedemos con la mirada fija en lo más importante, en lo más esencial del misterio de Cristo. Quien mira a su Corazón, se encuentra abismado por el misterio de Jesús, sin estorbos, sin adiciones que nos hagan parcializar la mirada. Un Corazón divino con latidos humanos, con deseos y aspiraciones de consagración, de salvación. Nosotros no podemos por menos que dejarnos envolver por las llamas de este Corazón, que nos van encendiendo más y más en un fuego santo como el de la Vigilia Pascual: del fuego nuevo y bendito se encenderá la luz que alumbre a la Iglesia y a la humanidad en su camino de esperanza. Del Corazón de Cristo hemos de tomar el calor y el ardor de la nueva evangelización, para llevar a todos la certeza del amor de Dios. No podemos entretenernos en superficialidades: ...