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Mostrando las entradas etiquetadas como San Juan de Ávila

Ya es doctor, y dos promesas incumplidas.

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Ya es doctor. Parecía un sueño, pero al fín ha llegado. Tengo que reconocer que, en mis años de seminario, me hice fervoroso entusiasta de su doctorado, pero parecía tan lejos... sin embargo, ya ha pasado. Dos cosas prometí y dos cosas he dejado de cumplir: ir a Roma, a ver y oír en directo al Santo Padre declarandole doctor, y quemar el jersey gris marengo de codos rozados. Me explico. Lo de no ir a Roma tiene la culpa (o la suerte) que soy párroco múltiple. Hay que ver qué cosas, conforme están los tiempos, y yo pluriempleado... Me desayuné la proclamación en latín, y las 4 misas 4 del domingo estuvieron trufadas de nostalgia romana. Ains! Lo del jersey sé que choca más. Tiene su origen en una fría mañana de febrero, mañana de cuatrimestrales en el seminario. La mañana se iba desperezando, pero yo no, aunque llevaba mi buena camiseta, camisa de franela y una chaqueta de lana. Sentía frío. ¿Un jersey grueso? Uf, me ahogo... ¿Jersey fino y chaqueta? Parecía razonable, pero só...

Ávila contrarevolucionario

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Me tomo el reto del P. Terzio, abro el enlace que me lleva al Audi Filia y me topo con esto : El intento del libro es dar algunas enseñanzas y reglas cristianas, para que las personas que comienzan a servir a Dios, por su gracia sepan efectuar su deseo. Y estas reglas quise más que fuesen seguras que altas, porque, según la soberbia de nuestro tiempo, de esto me pareció haber más necesidad. Danse primero algunos avisos, con que nos defendamos de nuestros especiales enemigos, y después gástase lo demás en dar camino para ejercitarnos en el conocimiento de nuestra miseria y poquedad, y en el conocimiento de nuestro bien y remedio, que está en Jesucristo. Las cuales dos cosas son las que en esta vida más provechosa y seguramente podemos pensar. Va al comienzo, pero tiene para un rato de meditación: 1. Libro de enseñanzas... Si en vez de tantos libros autocomplacientes hubiera más que enseñaran, que guiaran el pensamiento y la voluntad a conocer y obedecer a Dios... El Maestro Áv...

Dulcísimo Manjar

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Cosa nunca oída ni vista, que hallase Dios manera cómo, subiéndose al cielo, se quedase acá su misma persona por presencia real, encerrada y abreviada debajo de unos accidentes de pan y de vino; y con inefable amor dio poder a los sacerdotes ordenados según la orden de la santa Iglesia romana que, diciendo las palabras que el Señor dijo sobre el pan y vino, hagan cada vez que quisieren lo mismo que el Señor hizo el Jueves Santo en la noche una vez, y con las dichas palabras de la consagración, nos lo trajesen del cielo de entre los ángeles, y nos lo pusiesen entre nosotros, y lo comiésemos como dulcísimo y provechosísimo manjar , y fuese nuestro compañero en los trabajos de este destierro y nuestra defensa entre los peligros; y, finalmente, remedio muy bastante y sobrepujante contra todos los males que nos pueden venir, según David lo vio en espíritu y lo profetizó diciendo: pusiste una mesa delante de mi contra todos los que me atribulaban. Sermon 35, 12.  Del Mtrº. Áv...

Llaga de amor viva

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Corazón de Cristo, ten piedad de nosotros Sobre todo, metámonos, y no para luego salir, mas para morar, en las llagas de Cristo, y principalmente en su costado, que allí en su corazón, partido por nos, cabrá el nuestro y se calentará con la grandeza del amor suyo. Porque ¿quién, estando al fuego, no se calentará siquiera un poquito? ¡Oh si allí morásemos, y qué bien nos iría!  Mtrº. Jn de Ávila. (Carta 74)

Mayo, 31

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El mes de mayo termina por todo lo alto. ¡Feliz fiiesta de la Visitación y de Cristo Sacerdote! ¿Pensáis que es ser devotos de la Virgen, cuando nombran a María, quitaros el bonete no más? Más hondas raíces ha de tener su devoción Quererla bien y no imitarla, poco aprovecha... Parecéis, Señora, más al alba , porque así como al alba cae el rocío en los campos, y se para húmeda la terra, y se templa el calor, y se conservan las hierbas en su frescor, así en Vos, Señora, llovió y cayó aquel bienaventurado rocío, el cual con gracia humedece nuestras sequedades, hace fructificar nuestras ánimas. Y esto, no quitándoos a vos el verdor de la virginidad, que, aunque fue vuestro fructo, no os quitó la flor. Que en vos sola el fructo es flor y la flor fructo... ¿Queréis figura que Cristo desdenció en el alba? Leed en los números y hallaráies que al alba descendía el maná a los hijos de Israel. ¡Oh bendita Virgen!, que por vos se dijo, que por vos y en vos nos envió el Padre eterno a su b...