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Mostrando las entradas etiquetadas como Cosicas de mi pueblo

¡Faltan 9 días!

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Hoy comienza la novena de la Purísima . A mí me gusta así, "purísima", que tiene el sabor de altar de mayo, el que le montábamos a la Virgen (y a mi tía, revolvíendole todos los armarios buscando las colchas de antiguo) una prima mía y un servidor. El año que con una galería y cortinas rojas hicimos un dosel fue el mejor (y el último). Inmaculada Concepción es el nombre de calendario, de Misa de 12, de homilía de don Fernando glosando las glorias de la Virgen con una profundidad doctrinal y una sequedad tal que apachurraba hasta las velas del altar. Purísima tiene el sabor de la piedad popular, de mirar a María con ojos de niño, de niño un poco pedante que sabe que el superlativo va con mucho cariño y mucho empeño en subrayar la grandeza de la Virgen. El caso es que no sé porqué, desde que tengo conciencia, me emociono estos días. Es una emoción tonta, como de niño que sabe que llega su cumpleaños, o mejor, el de sus padres; y hay una alegría sencilla, como una...

Anecdotas dominicales

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Misa de 11:30, coro de niños... Yo, desde el altar no lo percibo, pero me lo cuenta después una madre: - Mira lo que estaba cantado la niña: Señor Dios nuestro, que al mirarle tu nombre en toda Inglaterra... en toda Inglaterra - Claro, en toda Inglaterra, y en toda España, y Gabón... por algún sitio habrá que empezar, no?

Adorar como niños

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Ayer tuvimos, como cada último domingo de mes, hora santa en la parroquia. Durante el otoño-invierno-primavera la hacemos antes de Misa. Pero hace una calor que no se puede aguantar, así que ayer la dejamos para después, cuando el sol entra por los ventanales del evangelio y arrebata en llamas los pobres angelotes que hacen guardia al Espíritu Santo. Como está la Virgen en la parroquia, la hora santa es un continuo ir y venir de gente a saludar a la Señora, a besarle las plantas (literal, una pilistra muy hermosa va a acabar fulminada) y a ingnorar al Ssmo. que está manifiesto, con toda la candelería y un hilillo de incienso que corta los rayos anaranjados de sol. La gente le ignora porque van a algo más importante. Como aquel chiste: Un albañil en lo alto de una bóveda repellando unas grietas rebeldes ve entrar a hacer la visita a la beata de número, enlutada y con arma -rosario- en ristre. Y muy guasón, decide 'quedarse' con la hermana: - Enriqueta... Enriqueta... ...

Ya huele a resurrección...

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De muy chico, la Semana Santa de verdad era hasta el Sábado Santo, cuando por la tarde, la Soledad recorría de luto las calles de mi pueblo bañada por un sol tibio que caía de frente al palio de la Virgen. El domingo era el día triste. Todo se acababa, vuelta al colegio, al la vida normal. Y cuando inventaron esa semana de vacaciones extra, no hizo sino aumentar la congoja al ver la desolación cotidiana de unas calles que ya no eran de Cristo paciente y Rendentor. Sin embargo, la edad del seminario me fue haciendo descubrir el domingo de Pascua con toda su hermosura. Lo que no imaginaría nunca era desear con tanto ardor que llegue esa víspera de domingo, la más hermosa, la auténtica, la que se abre en la oscuridad con la luz del cirio y el canto del exultet . La Semana Santa tiene una riqueza difícil de compendiar, y crea un universo tan personal de imágenes y recuerdos, que no hay una, sino cientos, como almas que la hacen suya, que meten en su corazón los pasos de la Pasión d...

Ánimas Benditas

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De siempre, en mi familia, para cualquier cosa se recurre a las ánimas benditas. Son cosas de mi casa y de mi pueblo, que lleva muy vivo eso de los muertos. Y el caso es que hasta de forma sacrílega o burlona se le ha hecho devoción, como cuando antaño -yo nunca lo ví- hacían los devotos promesa de subir tantas noches al cementerio vestidos "de fantasma". Un horror en aquellas noches de invierno sin más luz que una triste bomilla cada dos esquinas. Luego la modernidad impuso su ley, y la ley impuso moderación en un carnaval piadoso que de temor de Dios más bien tenía poco. Para frenar abusos de robos y rencillas, el alcalde paró en seco las "fantasmadas". Pero el pueblo de Dios, y curiosamente la juventud, que no es sino astilla del palo, seguía con la devoción de los difuntos, y aunque sólo fuera en junio, su lampadario de la parroquia estaba cuajado de lucecitas. Yo nunca recurrí a ellas para los exámenes, las pobres bastante tiene con el jucio partiular. P...