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Mostrando las entradas etiquetadas como Año Litúrgico

Cristo Rey tiene que reinar

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San Pablo lo dice categóricamente: Cristo tiene que reinar . Su reinado conviene, pues o reina Jesús, o reinan sus enemigos. Y conviene que reine Cristo, porque sus enemigos son la codicia, el recor, la pereza y la soberbia, la guerra y la metira. Pero este gobierno no viene de manera automática, sino que va conquistando almas, va sometiendoselo todo, hasta que al final, sometida la muerte, reine la vida en Cristo, y Cristo vivo haga de su Corazón humilde y bueno la Ley de su reino: hacer la voluntad del Padre. El último enemigo será la muerte. ¿Y el primero? El primer enemigo a ser sometido es el pecado, y no en sentido abstracto, sino mi pecado y tu pecado. ¿Reina, pues, Cristo en nosotros? ¡Dejémole reinar! Una buena confesión, proponernos esta semana una obra de misericordia, una obra de caridad, será la mejor manera de empezar a hacer discípulos de este Rey de Paz.

Letrán o el alma dedicada a Dios

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Al celebrar la dedicación de la basílica de Letrán lo que estamos conmemorando no es la construcción de piedras, muy hermosa, monumento de arte y de la historia. La dedicación del templo, y todos han sido dedicados, es ofrecerlo a Dios para que se digne habitarlo; consagrarlo es separarlo de las cosas del mundo, del resto de los edificios, para que sea testimonio de la presencia de Dios en el mundo. La fiesta de hoy es más especial, porque miramos a Roma, a la Iglesia del Papa como obispo de aquella que es cabeza y madre de todas las diócesis. Por ello os ofrezco dos consideraciones. La primera es según la palabra de Nuestro Señor Jesucristo: "No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre" . La reacción violenta del Señor se debe a la profanación que realizaban los judíos al dedicar el templo a oficios que no tienen como fin el culto a Dios, sino el mero enriquecimiento de los hombres. Cierto es que eran c...

De por qué la Pascua es tiempo de alegría

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Oscuridad plena. Bueno, la que se puede conseguir, porque las señales de emergencia no hay quien las dome. Monaguillos que corretean trayendo cosas, tropiezan con el braseo, se achuchan el incensario. Un cura nervioso, porque las iglesias a oscuras le ponen nervioso. Oremos , dice. Y oramos. Y de pronto la luz. Es una luz tímida, que aún no tiene fuerza porque no quema más que un poco de pábilo encerado. Pero suficiente como para encandilar los ojos y que la feligresía toda, vuelta hacia las cancelas de la iglesia, solo se fije en esa lucecita. Según se va signando y adornando de granos de incienso, la luz crece. Aún crece más, cuando el sacerdote, con toda la solemnidad que reviste la ocasión, levanta el cirio por encima de la cabeza y entona: ¡Luz de Cristo! . El incienso, en bocanadas, es atraído por la llama del cirio florido que se comienza a derramar por todo el templo, haciendo de la oscuridad, constelación. Unas hábiles marías se acercan primeras al cirio, como primeras ...

Rey

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Como cada mes de noviembre, en el coche meto el disco del Requiem de Mozart, y me absimo en el torrente de sensaciones, tanto, que a vece me paso el destino, o confundo la ruta, y termino en otro pueblo que no es el mio. Pero la culpa la tiene Mozart, ni yo ni mi olvidadiza testa nos hacemos responsables. Este año estoy especialmente sensible con esta estrofa del Dies Irae , el octavo terceto, que dice así: Rex treméndae majestatis,  qui salvándos sálvas gratis,  sálva me fons pietatis. Que traducido en castellano corrientito viene a decir: Rey de tremenda majestad que a los que se han de salvar, salvas gratis, sálvame, fuente de piedad. (traducción del internete) Justo después de recrear el momento del juicio universal con toda su ceremonia (trompeta, muertos, libro y Juez) y de verse sin asidero ninguno, el alma, que desde el primer compás de la secuencia se sabe ante el único momento de verdadera trascendencia para el hombre, se vuelve hacia Jesuc...

Mi historia de Historia de un alma

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Cuando entré al seminario, lo hice con muy pocos libros debajo del brazo. Creo que sólo un par de novelas que tenía a medias y tres libros de espiritualidad: el Nuevo Testamento, el Kempis (una preciosa edición de 1875, comprada en la Cuesta Moyano) y Camino (edición de 1942). No había más, porque no conocía nada más. Pero tampoco iba descalzo. Con los dos primeros se pueden pasar muy bien unos ejercicios espirituales, por nefasto que sea el director. Y el tercero siempre da sorpresas, se abra por donde se abra. Cuando entré al seminario, lo primero que cayó en mis manos fue "Historia de un alma". Lo abrí en la oración de la mañana, y comencé a leer: Historia primaveral de una Florecita blanca, escrita por ella misma y dedicada a la Reverenda Madre Inés de Jesús.  Uf... monjíbiris, monjíbiris. Le daremos un voto de confianza. Y seguí leyendo: Me acuerdo también del viaje que hice a Le Mans. Era la primera vez que iba en tren. ¡Qué alegrí...

Fuente de la Nueva Evangelización

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Puede ser que estemos viviendo la fe como en el Antiguo Testamento: suplidas las viejas instituciones por las nuevas, pero con el mismo espíritu: una vez a la semana vamos al Templo, una vez al año nos confesamos -bueno, tampoco es para tanto-, queremos guardar los mandamientos, e incluso los guardamos a rajatabla; cumplimos con nuestros deberes... cumplimos, en fin, cumplimos. Pero no completamos. La nueva ley no vino a suplir nada, sino a completar, a llevar a la cima, a empujar hasta la meta, a coronar la obra empezada. Y la cima es la vida eterna, viviéndola con Cristo, hechos hijos en el Hijo, salvados en esperanza, salvados ya, pero aún en camino hacia la gloria. El Corazón de Jesús debe ser el fundamento de nuestra vida cristiana. No es un plan de pastoral -buenos y eficaces en la medida en que no se les hace mucho caso-, sino una piedra angular, que debe quedar en el oculto cimiento de toda la empresa apostólica, de toda institución y congregación, de todo seminario ...

Ascua de amor, espejo de sacerdotes

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¡Oh bocado divino que ahí estás encerrado! ¡Cuán sobre todo nuestro merecimiento, conocimiento y deseo nos mantienes y nos ensalzas, convirtiéndonos en tí y haciéndonos uno contigo ! + Mtrº Jvan de Avila Jaculatoria extraída del Sermón 53, 18 sobre el Santísimo Sacramento .

La cuestión de la fe

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Ayer celebrábamos la fiesta de la Divina Misericordia en el Domingo in Albis, el domingo pleno de gozo y alegría que culmina una octava incansable de cantar que Cristo ha resucitado (¡aleluya, aleluya!). Y como un canto de fe y verdad dábamos fe de que las llagas están vivas, acogiendo el testimonio de los apóstoles, el de Tomás que tocó y el de los demás, que creyeron viendo (y tocando ). Un testimonio de misericordia, esto es, de la bondad de Dios que deja que dudemos, y que saciemos nuestra curiosidad, y que le metamos el dedo en el costado con tal que dejemos de ser incrédulos, de quedarnos en nuestra llaga podrida -la duda nunca cura del todo- y sintamos la luminosidad y el amor que mana a borbotones de un Corazón que se ha hecho todo para nosotros. Verdadera misericordia, la gloriosa carne del resucitado transida de nuestros dedos torpes. Un testimonio de fe. Tomás creyó, sin duda, que aquel era Jesús. Y creyendo no dejó lugar a dudas posteriores: ¡Señor mío y Dios mío!, dos...

María y el Resucitado

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No aparece en los evangelios, sería demasiado sentimental, pero la fe del pueblo no puede negar lo que el amor exige. San Ignacio lo trae en sus Ejercicios, en el nº 299, con fina ironía argumentativa: Primero: apareció a la Virgen María, lo qual, aunque no se diga en la Escriptura, se tiene por dicho, en decir que aparesció a tantos otros; porque la Escriptura supone que tenemos entendimiento, como está escripto: (¿También vosotros estáis sin entendimiento?) Una contemplación de los misterios de la Vida de Cristo no puede dejarse a la Madre al pie de la cruz, sin solución de continuidad, para saltar al Cenáculo pospascual. El sentido común nos ha hecho hasta inventar una procesión, un encuentro, que se repite año tras año, como queriendo grabar en la historia lo que sólo contemplaron los ángeles. La imaginación no suele ser buena aliada en las cosas de la fe, porque nos puede despistar. El alma tiene sus vericuetos, y quiere explayarse, y lo hace, expandiendo el amor, no las part...

Termina el mes de octubre

El mes de octubre, desde que León XIII lo fomentara, es el mes del rosario por excelencia. Junto con el mes de Mayo, son los meses más marianos, donde todo parece querernos llevar a María. Hasta el evangelio de ayer domingo -el que se humilla será ensalzado- tiene el aroma del magníficat, de himno de María. La corriente renovadora liturgista quiso resituar a María Santísima en consonancia con el misterio de Jesucristo en el año litúrgico. Así nos la presenta el Adviento, como protagonista de la Encarnación hacia las últimas semanas (y desde el principio con la fiesta de la Purísima) algo inmemorial, tanto como la celebración de Santa María en el calendario mozárabe. En cuaresma, la Virgen aparece junto al misterio de la Cruz, con el "sentío" Viernes de dolores que no puede remover de la conciencia del pueblo de Dios ninguna reforma del calendario. En la Pascua, María aparece junto al resucitado: no podía ser de otra manera, si ella no se apartó de su Hijo en la cruz, ¿cómo ...