Adorar como niños
Ayer tuvimos, como cada último domingo de mes, hora santa en la parroquia. Durante el otoño-invierno-primavera la hacemos antes de Misa. Pero hace una calor que no se puede aguantar, así que ayer la dejamos para después, cuando el sol entra por los ventanales del evangelio y arrebata en llamas los pobres angelotes que hacen guardia al Espíritu Santo. Como está la Virgen en la parroquia, la hora santa es un continuo ir y venir de gente a saludar a la Señora, a besarle las plantas (literal, una pilistra muy hermosa va a acabar fulminada) y a ingnorar al Ssmo. que está manifiesto, con toda la candelería y un hilillo de incienso que corta los rayos anaranjados de sol. La gente le ignora porque van a algo más importante. Como aquel chiste: Un albañil en lo alto de una bóveda repellando unas grietas rebeldes ve entrar a hacer la visita a la beata de número, enlutada y con arma -rosario- en ristre. Y muy guasón, decide 'quedarse' con la hermana: - Enriqueta... Enriqueta... ...